Warwick visitó Madrid para hablar del libro del que es co-autor "Hay futuro: visiones para un mundo mejor", publicado bajo la iniciativa OpenMind del banco BBVA. Charlamos con él para nuestra serie de entrevistas "7 preguntas para...",
donde hablamos con gente que está haciendo cosas interesantes e
innovadoras en el mundo de la tecnología, el diseño, la arquitectura,
los medios de comunicación o la industria. Ahí va su pequeña "ficha" y
la conversación:
- Nombre: Kevin Warwick
- Ocupación: Profesor de Cibernética en la Universidad de Reading.
- Ubicación: Reading, Reino Unido.
- Edad: 59
- Ordenador actual: "un Dell. Soy de los del PC, pero siempre he estado contento utilizando Windows."
- Móvil: "Oh, dios… siento confesarlo, pero un Nokia muy antiguo, solo sirve para llamar (lo rebusca en su maleta y lo enseña). Lo sé, tengo que ponerme las pilas con los smartphones... (risas)."
¿Llegarán a ser las máquinas más inteligentes que el ser humano?
Creo que la
inteligencia no es algo único, es un término que se refiere a las
diferentes formas en las que funciona el cerebro. En algunos campos las
máquinas ya son más inteligentes que los seres humanos. Por ejemplo, en
cálculos matemáticos, en memoria, en rapidez de proceso… En estas
funciones las máquinas claramente ya han superado al cerebro humano.
Pero eso es solo un aspecto. Creo que el test definitivo sobre a la
inteligencia de las máquinas es si podrán tomar sus propias decisiones, o
decisiones que los humanos no controlaremos.
Pero,
¿serán capaces alguna vez de tener sentimientos humanos? ¿Veremos
alguna vez robots capaces de amar, odiar, estar tristes o alegres?
Hay
emociones que son relevantes solo para los humanos. Los perros y los
gatos probablemente tienen también emociones relevantes solo para ellos
como especie. Igual los pájaros, las hormigas… Cada ser vivo tiene
emociones relevantes para cada uno de ellos, emociones que el resto,
incluidos nosotros, no entendemos necesariamente. Creo que lo mismo será
cierto para los robots. En el futuro podrían tener emociones, pero
relevantes para ellos. Cuán similares serán a las emociones humanas,
está por ver. Por ejemplo, un robot podría sentir miedo y expresarlo
huyendo o con alarmas que empiezan a sonar. Serán emociones, aunque
relevantes en el contexto de las máquinas.
¿Cómo cree que será la inteligencia artificial en 50 años?
Creo que el
gran avance que veremos en este campo en 50 años, y quizás antes, será
la conexión de diferentes máquinas con inteligencia artificial. Ahora
mismo los sistemas están aislados, no se comunican entre sí. En el
futuro las máquinas inteligentes se conectarán entre ellas.
Hablamos
mucho de implantar sensores y tecnología en el cuerpo humano, pero
usted ha investigado la otra dirección, implantar órganos en robots.
Sí, uno de
los problemas de los humanos es que nuestros cuerpos no son
particularmente buenos, se estropean pronto. Sería fantástico poder
prescindir de nuestros cuerpos. Ahora mismo se está gastando mucho
dinero en ver cómo mejorar nuestro cuerpo, cuando quizás lo mejor sería
investigar cómo mantener un cerebro vivo en un robot. La cuestión es si
podemos conseguirlo. Técnicamente, no veo por qué no se podría hacer,
pero estamos todavía muy lejos de saber cómo lograrlo. Hasta que no
entendamos al 100% cómo funciona el cerebro, no podremos dar ese paso.

Es decir, antes nos tendremos que conformar con los implantes. ¿Llevaremos todos uno en el cuerpo dentro de poco?
Desde
luego. Pero lo que creo que veremos dentro de poco tiempo son implantes
que te darán la posibilidad de comunicarte con otros seres humanos. La
forma en la que nos comunicamos hoy es absurda. Para hacerlo, en el
cerebro se producen complejas señales eléctricas que hay que trasladar a
una red de señales mecánicas, es decir, las líneas celulares, escribir
algo en un ordenador, en un papel… Es una locura. ¡Es estúpido! ¿Cómo es
posible que sigamos comunicándonos de una forma tan anticuada? Es un
tema de interfaces. En cuanto entendamos cómo comunicarnos directamente
entre señales eléctricas cerebrales, así lo haremos.
¿Entonces nos comunicaremos también con las máquinas con el pensamiento?
Sí, ya se
ha demostrado que se puede hacer con implantes cerebrales. Pronto
tendremos la habilidad de controlar la tecnología con el pensamiento y
probablemente luego descubramos cómo comunicarnos directamente entre
nosotros, conectando los cerebros directamente y a distancia.
Cuando no está pensando en cyborgs ni implantes, ¿qué hace?
¡Veo
fútbol! (risas). Vivo en Reading y soy del equipo local, del Reading,
pero van los últimos de la liga, no se me da bien escoger los equipos.
Creo que tenemos que fichar a algún jugador del Real Madrid o el
Barcelona.
Via | Gizmodo



